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✦ Receta de casa

Ensalada Cesar, mi versión

16 ingredientes 12 pasos 25 min 2 raciones Media
Ensalada Cesar, mi versión

La verdad sobre la ensalada César (y por qué esta versión sí merece la pena)

Seamos sinceros: la ensalada César se ha convertido en el felpudo de las cartas de los restaurantes. Platos tristes de lechuga iceberg reblandecida, pollo reseco a la plancha y un bote de salsa industrial blanca que sabe a puro conservante. Una pena, la verdad.

El secreto de una César de verdad no está en ahogar el plato en crema de bote, sino en el equilibrio: la contundencia de una buena vinagreta emulsionada (con su anchoa y su ajo bien integrados, que no falte), el crujiente de unos picatostes de pan de verdad y el toque salado del parmesano auténtico.

No te voy a mentir: hacer la salsa emulsionando a mano requiere dos minutos de brazo, y los picatostes hechos en casa con un poco de AOVE y ajo machacado no se parecen en nada a los de bolsita de supermercado. Pero te aseguro que el salto de nivel es abismal. ¿Nos ponemos el delantal?

Paso a paso

  1. 01

    Los picatostes caseros (el cimiento crujiente).Corta un par de rebanadas de pan de hogaza del día anterior en dados medianos (no uses pan de molde industrial si puedes evitarlo).

  2. 02

    Ponlos en una sartén a fuego medio con un buen chorro de aceite de oliva virgen extra, un diente de ajo aplastado y una pizca de sal.

  3. 03

    Remueve constantemente hasta que estén dorados y crujientes por fuera, pero aún tiernos por dentro. Sácalos a un plato con papel absorbente.

  4. 04

    El pollo (jugoso, por favor).Salpimienta una pechuga de pollo y márcala en la plancha a fuego medio-alto con un hilito de aceite. No la dejes eternamente o parecerá una suela de zapato; en cuanto esté dorada por fuera y hecha por dentro, retírala.

  5. 05

    Déjala reposar dos minutos antes de cortarla en tiras (así no pierdes los jugos en la tabla).

  6. 06

    La salsa César auténtica (la magia).En un mortero o bol, machaca 1 filete de anchoa de buena calidad junto con medio diente de ajo sin el germen y una pizca de sal hasta hacer una pasta.

  7. 07

    Añade 1 cucharadita de mostaza de Dijon, 1 yema de huevo (o dos cucharadas de buena mayonesa si vas con prisa, aunque la original lleva yema), y unas gotas de zumo de limón.

  8. 08

    Empieza a batir con unas varillas pequeñas mientras añades aceite de oliva suave (o una mezcla con AOVE) en hilillo fino hasta que emulsione, igual que una mayonesa ligera.

  9. 09

    Termina integrando un buen puñado de queso parmesano rallado fino y un toque de pimienta negra recién molida.

  10. 10

    El montaje final. Usa lechuga romana crujiente (lava solo las hojas que vayas a usar y córtalas con las manos o en trozos generosos, nunca demasiado pequeños).

  11. 11

    Mezcla la lechuga con la mitad de la salsa justo antes de servir para que coja sabor pero no se ablande.

  12. 12

    Coloca encima las tiras de pollo templado, los picatostes crujientes y corona con generosas lascas de parmesano sacadas con el pelador.

El truco

Nunca, bajo ningún concepto, añadas la salsa a toda la ensalada si va a sobra algo para el día siguiente. La lechuga romana absorbe la humedad rapidísimo y en diez minutos tendrás una plasta triste. Si vas a comer tú sola, mezcla solo tu ración en el plato.

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